Viajando de manera diferente

Desde muy joven descubrí que el viajar era, para mí, la mejor manera de aprender. Continúo hasta hoy con este alma de peregrino, y decidí relatar en este blog algunas de las lecciones que aprendí, esperando que puedan ser útiles a otros peregrinos como yo.

1) Evite los museos. El consejo puede parecer absurdo, pero vamos a reflexionar un poco juntos: si usted está en una ciudad extranjera, ¿no es mucho más interesante ir en busca del presente que del pasado? Sucede que las personas se sienten obligadas a ir a museos porque aprendieron desde pequeñas que viajar es buscar ese tipo de cultura. Es claro que los museos son importantes, pero exigen tiempo y objetividad – tiene antes que saber qué desea ver allí, o va a salir con la impresión de que vio un montón de cosas fundamentales para su vida pero que no recuerda cuáles son.

2) Frecuente los bares. Allí, al contrario de los museos, la vida de la ciudad se manifiesta. Bares no son discotecas, sino lugares adonde la gente va, toma algo, piensa en el tiempo y está siempre dispuesta para una conversación. Compre un diario y quédese contemplando el movimiento del local. Si alguien inicia un tema, por más bobo que sea, acepte la charla: no se puede juzgar la belleza de un camino mirando solamente su puerta.

3) Esté disponible. El mejor guía de turismo es alguien que vive en el lugar, conoce todo, está orgulloso de su ciudad, pero no trabaja en una agencia. Salga por la calle, elija a la persona con quien desea conversar y pídale informaciones (¿dónde queda tal catedral? ¿dónde está el Correo?) Si no resulta, pruebe con otra; le garantizo que al final del día habrá encontrado una excelente compañía.

4) Procure viajar solo, o – si está casado – con su cónyuge. Le dará más trabajo, nadie lo (o los) cuidará, pero sólo de esta manera podrá realmente salir de su país. Los viajes en grupo son una manera disfrazada de estar en una tierra extranjera, pero hablando su lengua natal, obedeciendo a lo que manda el jefe del rebaño, preocupándose más con las murmuraciones del grupo que con el lugar que se está visitando.

5) No compare. No compare nada – ni precios, ni limpieza, ni calidad de vida, ni medios de transporte, ¡nada! Usted no está viajando para probar que vive mejor que los otros; su búsqueda, en verdad, es saber cómo los otros viven, lo que pueden enseñar, cómo se enfrentan con la realidad y con lo extraordinario de la vida.

6) Entienda que todo el mundo le entiende. Aunque no hable el idioma, no tenga miedo: ya estuve en muchos lugares donde no había manera de comunicarme a través de las palabras y siempre terminé encontrando apoyo, orientación, sugerencias importantes, y hasta aventuras amorosas. Algunas personas creen que, si viajan solas, saldrán a la calle y se perderán para siempre. Basta tener la tarjeta del hotel en el bolsillo y – en una situación extrema – tomar un taxi y mostrarla al chofer.

7) No compre mucho. Gaste su dinero en cosas que después no tendrá que cargar: buenas obras de teatro, restaurantes, paseos. Hoy en día, con el mercado global y Internet, puede tener todo sin necesidad de pagar exceso de equipaje.

8) No intente ver el mundo en un mes. Más vale quedarse en una ciudad cuatro o cinco días, que visitar cinco ciudades en una semana. Una ciudad es una mujer caprichosa, necesita tiempo para ser seducida y mostrarse completamente.

9) Un viaje es una aventura. Henry Miller decía que es mucho más importante descubrir una iglesia de la que nadie oyó hablar, que ir a Roma y sentirse obligado a visitar la Capilla Sixtina, con doscientos mil turistas gritando en sus oídos. Vaya a la Capilla Sixtina, sí, pero también déjese perder por las calles, intérnese en las callejuelas, sienta la libertad de estar buscando algo que no sabe lo que es pero que, - con toda seguridad – encontrará, y cambiará su vida.

© Traducido del portugués por Montserrat Mira

Próximo texto: 12.05.06.

P.S: Caro lector,

En este camino que me está llenando el espíritu con experiencias interesantísimas, uno de los momentos más mágicos es cuando, durante la noche, puedo leer sus cometarios en el blog. Mismo que no pueda responder a todos, quiero que sepan que es muy importante para mi saber que no estoy solo en este camino. Muchas gracias por su soporte y por las palabras e ideas que seguirán grabadas en mí corazón.

Paulo Coelho

83 Responses to “Viajando de manera diferente”


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  1. 83 Maite Jun 28th, 2007 at 5:50 pm

    Estimado Paulo:

    Agradezco tu existencia en esta época que me toco a mi vivir la mía, lo que me ha permitido leer tus relatos, tus pensamientos, tus consejos, todo lo que has querido compartir con nosotros; tus lectores…
    Por esta razón y para agradecerte todo lo compartido por ti, es que hoy te regalo una ida mia al banco. Esto ocurre en la ciudad de Valparaíso, Puerto principal de Chile…espero te guste…un abrazo lleno de luz para ti.

    Esto sentí al observar mientras caminaba…. se me ocurrió compartirlo contigo…imagino que lo has visto y sentido alguna vez… entonces te lo describo.

    El día está gris, una suave y cálida brisa marina se siente en la cara, caminando hacia el Almendral para gestiones bancarias; entre gritos de “alcachofas”, (las primeras de la temporada), me dejo llevar por el paisaje típico de esta ciudad, olores mezclados en el aire: pescados, verduras, humo de tubos de escape de las incontables micros que suben y bajan por lo cerros….
    De pronto la señora que en un paño en el suelo, vende galletas de la feria, ¿quien no ha saboreado esas ricas galletas porteñas? y más allá los gritos se hacen cada vez más intensos, “caserita, caserita” mientras otros se pelean la atención: “sacar a 100″ y la lista es interminable, pañuelos desechables, tiras de aspirinas, dipironas, piedra pome, corta uñas, lápices, limas de uñas, linternas, regalos navideños, cintas y papeles ….
    En una esquina, un señor con su atril de madera vendiendo todas las yerbas que como antaño formaban parte del botiquín de la abuela, la del platero, ruda, menta, matico, bailahuen, el rico cedrón; “es muy escaso”, me comenta el anciano, pero hay tantas otras buenas, claro las buenas yerbas buenas…. como no detenerse para llevar algunas….
    Las bromas se escuchan entre ellos, las risas y comentarios de esta vida en las cunetas, calles y veredas; el humor es tan propio, las risas siempre presente de esta vida que se ve tan simple, tan sencilla, se vende o no, no hay más que eso. Aquí no hay complicadas decisiones, ni encuestas, ni cálculos desmedidos, tampoco estadísticas complejas para determinar no sólo si te ganaste el sustento hoy, sino si conservaras la pega de acuerdo a los resultados; ellos buscarán siempre la forma de que los resultados sean favorables para el pan y el té del día, o pa’ la pesca frita. La solidaridad entre ellos se escribe en mayúsculas.
    Se me ocurre de pronto que las historias que se han tejido en este tapiz callejero que ha captado mi retina, podrían bordarlo las mujeres de Isla Negra, ellas lo dirían con su propia poesía escrita con hilos de colores, sería tan colorido; de cerros de casitas que cuelgan , de patios de tablas con tarros con plantas, de cordeles de lado a lado llenos de ropa, de camisetas de fútbol del Wanders; así se iría tejiendo este tapiz, con los infaltables troles verdes, colgando como del cielo y de tantos cables que forman un tramado en el ciudad como telas de araña…. y los maniseros en las plazas, los organilleros con sus cajas multicolores, los buques en la bahía, y los niños con sus bandas marchando por las calles ; ese es Valparaíso.
    Mujeres y niños que bajan al pueblo a vender sus sueños y esperanzas, los hombres seniles cansados de tanto ascensor de sus propios pies, se sientan en las plazas a jugar dominó, al cacho o a leer el diario, alimentan palomas y perros callejeros regalando sonrisas hasta sin dientes, amplias sonrisas, sonrisas eternas y sin vergüenza.
    Así, en esta vida tan cotidiana, en las sonrisas, en las manos solidarias, en las miradas de esperanza y de recuerdos de aquellos ancianos de la plaza, en las risas de los niños que aceptan la pobreza y también trabajan solidariamente por la familia, en los universitarios venidos de tantos lugares cargados de esperanzas por un mejor futuro, aunque vivan en pensiones colgando de los cerros, en gente como tu o como mis amigas, en niños como mis hijos o mi nieto, en todo veo la imagen linda y verdadera de quien se entregó porque creyó en algo más que lo material, algo más que lo humano, y nos dejo su mejor legado, “La última cena”, ahí nos enseñó que el alimento que nos nutre y nos permitirá algo verdadero es el que le entregamos al espíritu y alma…..
    Confieso que no voy a misa dominical, confieso que me derrumbo y soy débil, confieso que me he sentido pequeña y mezquina, pero intento siempre mantener en alto la bandera que me inspira en esta vida humana….

    Maite

  2. 82 jaime Fructuoso - Perú Mar 15th, 2007 at 12:24 am

    estimados amigos
    quisiera saber el mail de Paulo Coelho, para poder invitarlo al congreso nacional de educación que estamos organizando en la ciudad de Huaraz - Perú, esperamos contar con tu valioso aporte a la educación mundial y que nuestras generaciones actuales y profesores puedan deleitar se sus obras.
    gracias
    Jaime Fructuoso Carrión-Huaraz Perú
    congreso nacional de educación
    junio 2007

  3. 81 Faviola Alba Feb 21st, 2007 at 8:22 pm

    En pocas palabras: Un escritor extraordinario, la verdad es que he leido muchos de sus libros, pero uno que realmente impactó mi vida ha sido EL ALQUIMISTA, cuando lo leí tenia 16 anhos y desde entonces vivo y disfruto de mi leyenda personal con más intensidad, y puedo afirmar con toda sinceridad que “cuando uno realmente desea algo con el corazón, todo el universo conspira para logremos aquello que deseamos” y ahora, sigo en mi peregrinaje por la vida en busca de mi leyenda personal….

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