En esta tarde en Leon, en el lejano año de 1986, yo todavía no sé que de aquí a seis o siete meses, iré a escribir un libro sobre esta mi experiencia, que ya camina por mi alma el pastor Santiago en busca de un tesoro, en que una mujer llamada Verónica se prepara para ingerir algunas píldoras y tratar de cometer suicidio, que Pilar llegará delante del río Piedra y escribirá, llorando su diario.
Todo lo que sé es que estoy haciendo este absurdo y monótono Camino. No existe fax, celular, los refugios son pocos, mi guía parece irritado todo el tiempo, y no tengo como saber lo que está sucediendo en Brasil.
Todo lo que sé en este momento es que estoy tenso, nervioso, incapaz de conversar con Petrus, porque acabo de darme cuenta que no puedo volver a hacer más lo que venia haciendo - aunque eso signifique abrir mano de un dinero razonable al final del mes, de una cierta estabilidad emocional, de un trabajo que ya conozco y del cual domino algunas técnicas – Necesito mudar, seguir en dirección a mi sueño, un sueño que me parece infantil, ridículo, imposible de ser realizado: convertirme en el escritor que secretamente siempre deseé ser, pero que no tengo coraje de asumir.
Petrus termina de beber su café, su agua mineral, me pide que pague lo gastado y que continuemos caminando, ya que todavía faltan algunos kilómetros hasta la próxima ciudad. Las personas continúan pasando y conversando, mirando de reojo a los dos peregrinos de mediana edad, pensando como hay gente extraña en este mundo, siempre lista para intentar revivir un pasado que ya está muerto. La temperatura debe estar alrededor de los 27oC porque es el final de la tarde, y yo me pregunto silenciosamente, por la milésima vez, si no tomé la decisión equivocada.
Yo quería cambiar? Creo que no, pero al final de cuentas este camino me está transformando. Yo quería conocer los misterios? Creo que sí, pero el camino me está enseñando que no existen los misterios, que – como decía Jesucristo – no hay nada oculto que no haya sido revelado. En fin todo está sucediendo al contrario de lo que yo esperaba.
Nos levantamos, y empezamos a andar en silencio. Estoy inmerso e mis pensamientos, en mi inseguridad, y Petrus debe estar pensando –yo me imagino– en su trabajo en Milán. Está aquí porque de alguna manera fué obligado por la Tradición, pero posiblemente espera que esta caminada termine rápido, para poder volver a hacer lo que le gusta.
Anduvimos casi todo el resto de la tarde sin conversar. Estamos aislados en nuestra convivencia forzada. Santiago de Compostela está adelante, y no puedo imaginar que este camino me conduce no apenas a esta ciudad, sino a muchas otras ciudades del mundo. Ni yo ni Petrus sabemos que en esta tarde, en la planicie de León, estoy también caminando para Milán, su ciudad, donde llegaré casi diez años después, con un libro llamado “El Alquimista”. Yo estoy caminando para mi destino, tantas veces soñado y otras tantas veces negado.
En algunos días llegaré exactamente al lugar donde hoy, veinte años después, escribo estas líneas. Yo estoy caminando en dirección a lo que siempre deseé, y no tengo fe, ni esperanza de que mi vida se transforme. Pero continuo adelante. En un futuro remoto, en uno de los bares por donde pasaré de aquí a algunos días, ya está sentada mi mujer leyendo un libro, y allí estoy yo, digitando este texto en una computadora, que minutos después lo envía por internet hasta el periódico donde será publicado.
Estoy caminando en dirección a este futuro – en esta tarde de agosto de 1986.
(*) En el año que hice la peregrinación, apenas 400 personas habían recorrido el Camino de Santiago. En el año de 2005, según estadísticas no oficiales, 400 personas pasaban -por día – delante del bar mencionado en el texto.
Próximo texto: 26.04.06


Escribiendo a Pablo…es, me es a mi paralisante,…he leido algunos de sus libros,(originales por lo cierto), un delicado presente de mi hijo mayor, que me està siempre recordando que una buena lectura, me brinda las mil respuesta de una vida intensamente asombrosa, matizada con hechos extremos y de surcados y violentos pasares y pesares. Lleguè aquì, buscando una de esas frases suyas para poner en mi pàgina,… aunque la verdad,… me agrada esa suave sensaciòn de rebeldìa que al menos a mi le transmiten sus palabras( rebeldìa, como una excusa a mis miedos)..Pablo,he vivido el terror, la peor miseria humana, marcada en diferentes episodios de mi vida…como una sangrante constante y casi insoportable sumisiòn…resistida ùnicamente por gracia de Dios y por el valor que debe haber venido en los genes. Todos hechos que en su gran mayoria no han tenido ni tienen relaciòn aparente, quizàs aquì radica la diferencia, o bien no acepto ver la unidad entre ellos…Pablo quisiera cerrar puertas, y me pierdo en los intentos…creo que lo de paralisarme fue solo unos segundos…gracias.
Estimado Paulo
Hoy vuelvo a recordar esta página, su camino.
Y recuerdo el primer tramo del Camino de Santiago que hice ya algunos años. Lo recuerdo con amor, pero con asombro, por cómo resultó. No sé por qué pensaba que aquellas nueve horas de marcha, por bellísimos paisajes de montaña, me estaban indicando cómo iba a ser mi vida después de aquello, pero no conseguí descifrarlo, ni entenderlo. Muchas veces la vida pone ante mí “causalidades” que no llego a ver o que dejo pasar. Y no sé por qué.
Aquel día cruzamos el paso de Francia a España, éramos un grupo bastante numeroso, pero hicimos casi todo el camino juntos el que era entonces mi esposo y yo, casi sin hablar. Y sí, mi vida estaba cambiando, porque ya en aquél momento, sin saberlo todavía, nuestra maravillosa hija crecía en mi vientre.
Hoy hace seis años de aquello, y Santiago de Compostela me llama. Desde hace poco más de un año hay algo que me dice que debo ir allí. Ahora tengo la posibilidad de encontrar un momento para realizar ese deseo. Quizá así pueda encontrar Mi Camino, o al menos encontrar el valor para caminarlo.
Sus libros y su volver a caminar hacia San Tiago son una inspiración para muchos de nosotros que seguimos buscando nuestro camino y a nosotros mismos.
Mucha Suerte y Feliz Camino. Un fuerte abrazo, Paulo, y hasta pronto
querido paolo, gracias por todo lo que nos has dado por medio de tus libros, pero sobre por darnos tu dia a dia en esta aventura.
Nadie ,estoy bien segura, al leer tus libros se queda sin algun tipo de enseñanza, porque cada uno de ellos nos aporta algo, para mi personalmente es recordarme algo que está ahí, algo que tengo, algo que se, pero que no he podido, o no he querido despertar.
Sin embargo al leer el alquimista comenzé mi camino de busqueda interior, de mi Espiritualidad,y con cada uno de ellos continuo en ese camino, y con cada uno de ellos reconozco parte de mi.
Yo espero saber siempre de mi ¡¡amigo¡¡, porque amistad es…..dar sin esperar nada a cambio…amor es…dar sin esperar nada, y ese es Paolo.
Un fuerte abrazo.
Sali de la casa de mi padre despues de una bastante fuerte discusion con el para poder viajar y conocer el mundo, lo que era mi leyenda personal… casi mi obsesion personal. Cuando estaba casi a punto de renunciar la vida me puso delante una serie de “casualidades” que me permitieron seguir con la lucha por mis sue/os. Una de esas “casualidades” fue que llegara a mis manos un ejemplar de “el alquimista” que me permitio entender tantas cosas… Encontre al alquimista mientras viajaba hacia las piramides, un viaje que entonces ni siquiera sabia que estaba realizando. Me gustaria ser un sabio guerrero de la luz pero solo soy un pobre pastor que vive su vida y aprende de ella todas las ense/anzas que encuentra cada dia mientras camina por el desierto. Se que llegare a las piramides algun dia. Durante el camino sus libros son una bendicion…
Sentir felicidad y deseos de seguir adelante cuando todo anda bien no es el reto. El reto se encuentra en sacar fuerzas de donde no parece haberlas, luchar aun cuando todo se cree perdido y tener una fe que confie ciegamente que todo tiene su tiempo y su proposito. Ese mis queridos guerreros es el dulce reto de la vida. Confiar en que hay un camino que recorrer y que vale la pena recorrerlo porque la verdadera felicidad la encontramos en ese recorrido. Sigamos pues todos como Paulo- recorriendo caminos y dejando nuestra huella indeleble en el pergamino de la vida………..
Pablo… tú sabías q caminabas hacia tu destino en aquél Agosto de 1986.
En cambio yo, HOY, NO sé adon´de voy realmente… me siento como que NO estoy viviendo MI vida.
El destino? Dios??? el MAL??? hizo q en el 2000 perdiera absolutamentre TODO mi patrimonio: casa, la empresa familiar, mia madre y mi cuñado. Sólo quedó mi hermana y con ella vivo. Mi fé en Dios no disminuye por éso, pero NO entiendo lo que pretende de mí…
Me decido a hacer algo y todo fracasa ó se diluye en el tiempo.
El depender económicamente de otro, no sólo quita dignidad, sino que me
quita el poder de decisión sobre mi vida.
Por éso digo que NO sé adónde voy.
¿cuánto tiempo más aguantaré así? NO lo sé realmente, intuyo que poco.
En tu DIARIO DE UN MAGO escribsite q los sueños muertos dentro de uno, se pudren e infectan todo a nuestro alrededor… y con el correro del tiempo se hace irrespirable y deseamos la muerte.
¿Estaré llegando a ésa etapa?
Mientras tanto sigo caminanado, por caminos que no elegí ni sé dónde me llevarán.
CRIS CANTARELLI
(CAIA)
QUERIDO PAULO;
QUE DIOS TE GUÍE EN ESTE CAMINO QUE RECORRES DE NUEVO-
DIOS QUIERA TUS LECTORES PODAMOS ALGÚN DÍA TAMBIÉN RECORRERLO!, Y QUE ,ESTE MEDIO Y TUS LIBROS, CONTINÚEN GUIÁNDONOS A NOSOTROS TAMBIÉN…
QUE ASÍ SEA!
CON MUCHO CARIÑO!!!
CLAUDIA.-
todos los dias no son iguales, pero ultimamente me parecen asi. estoy lejos de muchas de las personas que quiero y que significan demasiado para mi. estoy deprimida y es la primera vez que me atrevo a ponerlo en palabras. aun asi, leo algo que escribiste algo que quieres compartir con nosotros, tus fieles lectores; y es como si se encendieras una lucecita en mi interior, como si te mostraran de nuevo el lado bueno, fantastico del mundo.es como si mediante lo que tu escribes dios o esa energia me mostrase que los sueños si se pueden lograr a pesar de lo dificiles que yo los crea… leer algo de Paulo Coelho, para mi es como ver lo hermoso de cada dia, es como si alguien te sacara de los malos momentos en el momento preciso.
Salgo de casa, voy a tomar el tren y me percato que voy tarde y que ya no llegaré a tiempo al lugar pautado. Regreso y en el camino compro un desayuno para compartirlo con mi ser amado. Al llegar a casa y prender la PC, encuentro el anuncio del nuevo blog de Coelho. En el transcurso encuentro comentarios de personas que como yo sueñan y como yo dudan… Quisiera hacer un ejército de soñadores, quisiera poder aportar de alguna forma al mundo; repaso los dos blogs anteriores…Resulta que ya había leído su última publicación pero no estas dos… Y me digo;
WAO!!!!
Coelho es un ser de luz, aqui estoy compartiendo en voz altas estas lecturas con mi beba, ella lee, yo escucho, asi compartimos casi una hora entera… Cuantas personas mas se acercan al amor y ellos mismos, con espacios como estos? Cuantas personas se acercan a sus sueños con libros como los publicados por este “maestro” que en tantas ocaciones dudó pero que finalmente llego a realizar lo que pensó imposible.
BOOM!
No tengo que iniciar un ejército, Coelho lo hizo por mi; Ahora debo ser un buen soldado de fila y seguir exparciendo esta luz, para que un día mis hijos se sienten en la sala a compartir un desayuno con sus seres amados y lean algo positivo o escriban algo que mueva a miles a ser mejor que ayer… “el universo conspira”.
Luis Salgado